
Coincidiendo con estas fechas tan señaladas en las que la paz y el perdón deben reinar más que nunca entre nosotros, Disney nos vuelve a proponer que nos sumerjamos en el verdadero y auténtico espíritu navideño con el archiconocido clásico del británico Charles Dickens, A Christmas Carol, traducido tanto por Cuento de Navidad como por Canción de Navidad.
En esta ocasión, Ebenezer Scrooge, ese viejo gruñon que ha perdido su corazón a base de endurecerlo en las batallas de la vida, es interpretado “virtualmente” por Jim Carrey, quien interpreta igualmente otros personajes. Robert Zemeckis vuelve a sorprendernos con una historia tan vieja y sincera como la propia Navidad y que sin embargo, no deja indeferente a nadie generación tras generación.
Veamos el trailer de esta última versión del clásico inglés.
Esta casi eterna lucha entre los sentimientos y la frialdad de la vida ha sido un clásico no solo en la literatura sino en las múltiples adaptaciones de la novela al cine, desde la primera versión americana del cine mudo de 1910, hasta la explosión de efectos especiales que nos hacen revivir un Londres antiguo como si de verdad pasearamos por él.
Sin embargo, ha habido muchas formas de tratar la historia. Por un lado tenemos las versiones que han intentado ser más fieles a la novela original, poniendo mayor énfasis en el mensaje que la misma intenta hacernos llegar, y por otro, las versiones más infantiles y a veces cómicas, más enfocadas a simplificar los arquetipos de la historia para que los más peques de la casa entiendan mejor algo no tan fácil de entender.
Entre las versiones clásicas, tenemos la británica de 1951, protagonizada por Alastair Sim, actor escocés de facciones muy características, que inició su carrera en los escenarios interpretando a Othello y que nos dejó un cálido agosto de 1976. También siguen esta linea la primera película hablada que trató el tema, en 1928, de la mano de Hugh Croise, un polifacético director que también hizo sus pinitos como actor y escritor.
Hay otras versiones más libres donde según los casos priman elementos en principio secundarios a la historia, pero que la realzan. Es el caso de la versión musical que nos trajo Arthur Allan Seidelman en 2004, protagonizada por Kelsey Grammer y producida por los estudios de la NBC.
Con un perfil más cómico Bill Murray fue atacado por los fantasmas de la Navidad en 1988, llevando el argumento a un plano más secundario y teniendo como escenario los tiempos modernos.
En cuanto a las versiones infantiles, estas han sido tanto protagonizadas por los muppets, Los teleñecos en cuentos de Navidad (1992), como por los personajes de Walt Disney, Una Navidad con Mickey (1983).
También hubo intentos de adentrarse en esta obra por parte del cine español, en concreto con la película Leyenda de Navidad (1947), de Manuel Tamayo (Barcos de Papel, Alerta en el Cielo, ¿Donde vas ,Alfonso XII?).
Aquí teneis una escena de la versión de 1951, con una interpretación perfecta de Alastair Sim.
Todas estas producciones, las más antiguas y clásicas, las más modernas y saturadas con efectos visuales y de sonido, no dejan indiferente a quien las ve, porqué, aunque superadas ya las grandes diferencias sociales entre pobres y ricos que denunciaba Dickens, en las mismas se pueden encontrar actitudes que son inherentes a todo ser humano, en toda época, como la avaricia, el amor, la amistad, el remordimiento, el perdón, la bondad o la indolencia. Quizás sea este el secreto del exito de estas peliculas, que Navidad tras Navidad nos hacen recordar que no debemos perder la alegría de la niñez por mucho que la vida nos avoque a lo contrario.
¡Feliz Navidad a Todos!