Uno de los temas que más ha llenado la gran pantalla a través de los tiempos, ha sido el romanticisimo. A pocos días del 14 de febrero, y para celebrar junto a todos vosotros el día de San Valentín, os ofrecemos un repaso por algunas de las películas más románticas de la historia del cine.
Empezamos con Amanecer (1927), del alemán Murnau, muerto prematuramente a los 42 años en un accidente de tráfico. Película de contrastes entre el bullicio de la gran ciudad y la sencillez y tranquilidad del campo, nos muestra un triángulo amoroso entre la pasión por una mujer “malvada” y el amor sincero por otra llena de ternura, el cual como siempre, terminará por triunfar. A pesar de ser una película muda, o quizás precisamente por eso, rebosa de fuerza interpretativa en cada uno de sus planos.
Un año después de Amanecer, comenzaría Charles Chaplin a rodar, Luces de la ciudad, la cual estrenaría en 1931. La historia, una florista ciega que se enamora de un vagabundo al cual toma por un hombre con recursos económicos. Argumento muy marcado quizás por la sociedad de la época y que representa el mito de ese tipo de amor imposible entre clases distintas.
Pero sin duda alguna, uno de los hitos del cine romántico es la película británica de 1945, dirigida por David Lean, Breve Encuentro.
Lean nos acerca al eterno dilema del amor imposible, pero esta vez expuesto en su más sencilla y cruda realidad. Una mujer y un hombre casados, entablan una romántica relación amorosa que les conduce a cuestionarse si dejar de verse o romper con sus familias. Por encima de convencionalismos y argumentos esteriotipados, Lean llega al fondo mismo del sentido de las relaciones románticas, profundizando en el sentimiento humano desprovisto de cualquiera otra consideración.
Aunque mucho después, esta forma de amor imposible se vería reflejada en otra de las grandes obras del cine romántico, Los puentes de Madison (1995), donde Clint Eastwood deja a un lado su aspecto más “sucio”, para interpretar junto a Meryl Streep, otra maravillosa historia de ternura y pasión, en la que lo más importante vuelve a ser otra vez, la incomparable sensación de querer hacer feliz a otra persona, a pesar de las dificultades. La interpretación magistral de estos dos veteranos actores, nos hacen sentir emoción y al mismo tiempo tocan esa vena íntima y sensible que cada uno de nosotros lleva en lo más oculto de su inconsciente. La sutileza de esta película quizás solo pueda captarse por aquellos que han vivido experiencias similares.



















