梟の城 ・ fukurou no shiro - El Castillo del Búho
Película estrenada en Japón en 1999 de la mano del director Shinoda Masahiro, se basa en la famosa novela de Shiba Ryotarô del mismo nombre y es un remake de la versión de 1963. Para quien no esté familiarizado con las novelas de época (jidai geki), Shiba Ryotarô es uno de los grandes escritores del género en Japón. Publicó esta novela por entregas desde abril de 1958 hasta febrero de 1959 en una revista especializada, aunque como libro apareció en la editorial Kôdansha en 1959 y un año después, en 1960 recibió el prestigioso premio literario Naoki-shô.
La trama de la novela cambia poco con respecto a la película, si bien en esta última se echa mucho de menos mayor claridad en el desarrollo argumental. El contenido del libro de Shiba se basa en esos personajes que tanta confusión han creado en occidente, los ninja, pero enfocado desde un punto de vista histórico, describiendo con detalle como era su vida cotidiana, sus costumbres, las artes que practicaban, aunque sin menospreciar ciertas leyendas “urbanas” de la época. En definitiva, la calidad del libro es, como pasa casi siempre, netamente superior a su adaptación cinematográfica.
Destaca la actuación de Nakai Kiichi, aunque en lineas generales la película decepciona bastante.
Los ninja no eran sino antiguos samurais que se vieron obligados a vivir en las montañas que rodeaban a la capital por los continuos cambios de gobierno en la época de las guerras (sengoku jidai). Por el día eran campesinos o cualquier otra profesión, incluso seguían siendo algunos samurai, y por la noche se dedicaban a sus labores en la sombra, de ahí su propio nombre, shinobi no mono o ninja. Entre las artes que practicaban estaba el robo, entrando en las casas ajenas por la noche. Lo cual consideraban un arte propio porque lo hacían no para obtener lucro económico, sino para desestabilizar la sociedad en tiempos revueltos por orden de algún señor feudal. Según parece experimentaban algún tipo de euforia al hacer esto, porque era como un juego para ellos. Pero sobre todo eran odiados por los samurai. Odio que hizo que finalmente Oda Nobunaga ordenara su exterminio. Y eran odiados porque carecían de una de las virtudes más importantes de un guerrero, Chûgi, la lealtad, aunque entre ellos sí que tenían cierto código de conducta. Sobre el famoso kujikiri hay que decir que no es más que una oración. Se cruzan los dedos haciendo una serie de símbolos adecuados para cada ocasión de peligro, lo cual sirve para tranquilizarse y conservar la sangre fría. Hay una escena en la película donde se ve como lo hacían. Las artes propiamente ninjas tienen más que ver con el escapismo que con la lucha en sí, porque su objetivo no eran nunca el combate, sino otros más propios de lo que hoy llamariamos espias.
Tags: Críticas, jidai geki, Nakai Kiichi, Naoki-shô, ninja, Pósters, samurai, Shiba Ryotarô, Shinoda Masahiro

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