El director japonés Miyazaki Hayao se ha hecho famoso en occidente por películas de animación como El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, 2001) o El castillo ambulante (Hauru no ugoku shiro, 2004), las cuales han tenido un gran éxito de público, compitiendo con el omnipresente imperio cinematográfico estadounidense. Sin embargo, dentro de la obra de Miyazaki podemos encontrar aunténticas perlas de la animación que destacan tanto por el cuidado de los detalles como por presentar con total realismo la sociedad japonesa.
Es el caso de esta verdadera obra maestra cuyo título nos revela que no es sino una vuelta al pasado, a la infancia de su protagonista, a través de una explosión de recuerdos que fluyen de manera constante. Poro poro expresa en japonés ese sonido inaudible para nosotros los occidentales que se produce al brotar las lágrimas. Pero aquí no son lágrimas lo que surgen en interminables flash backs de tonalidades claras. Aquí brotan imágenes de un pasado que finalmente se fundirá con el presente para conseguir que sea el espectador quien se conmueva.
Toda esta poesía en movimiento ve la luz gracias a la labor de productor ejecutivo de Miyazaki y a la magnífica dirección y expléndido guión de Takahata Isao, haciendo honor una vez más al buen nombre del Studio Ghibli.
¿Os la vais a perder?

